El pasado septiembre me fui a pasar un día por Las Arribes con mi gran amigo Pablo, fue un día entretenido en la que vimos unos paisajes maravillosos y una gran diversidad de flora y de fauna.
El día transcurrió de la siguiente manera. Primero fuimos a hacer una rutilla por las inmediaciones de Mieza un pueblo con encanto que dio la casualidad que cuando fuimos nosotros estaba en fiestas.
Una vez comenzamos la ruta nos acercamos a uno de los miradores desde los que se divisa la inmensidad del río Duero, con su impresionantes cortados rocosos que dan vértigo nada mas verlos.
Desde este mirador contemplamos uno de los bosques característicos de este localidad, el “Almezal de Mieza”, que tengo marcado con un círculo en la fotografía, el Almez o Lodón (Celtis australis) es una especia mediterránea ligada a ambientes ribereños y cursos de aguas pero en las condiciones idóneas de humedad y temperatura de Las Arribes hace que pueda conquistar laderas pedregosas y barrancos que descienden hacia el río. Según distintos estudios es el más grande de Europa.
Desde este mirador contemplamos uno de los bosques característicos de este localidad, el “Almezal de Mieza”, que tengo marcado con un círculo en la fotografía, el Almez o Lodón (Celtis australis) es una especia mediterránea ligada a ambientes ribereños y cursos de aguas pero en las condiciones idóneas de humedad y temperatura de Las Arribes hace que pueda conquistar laderas pedregosas y barrancos que descienden hacia el río. Según distintos estudios es el más grande de Europa.
Almezal de Mieza
Como podemos ver en la fotografía anterior por el río transcurre un barco, este es un barco turístico que hace una ruta por gran parte de las arribes del duero y en la que se pueden observar cigüeña negra, águila perdicera, alimoche y otras especies de gran interés ornitológico. Por desgracia ese viaje en barco no la hemos hecho pero no tardaremos mucho en hacerlo.
Cortados rocosos de Las Arribes
Siguiendo con la ruta por Mieza, el siguiente objetivo después de ver el mirador era llegar a la orilla del río, para ello bajamos por un sendero en zig-zag en el que vimos gran variedad de flora silvestre, un ejemplo de ello lo muestro a continuación:
Bellotas de Quejigo (Quercus faginea)
Arce de Montpellier (Acer monspessulanum)
Chumbera (Opuntia ficus-indica)
Olivilla o labiérnago (Phyllirea angustifolia)
Zumaque (Rhus coriaria)
Por desgracia no pudimos llegar a la orilla del río porque el sendero moría entre la vegetación tupida, que era totalmente infranqueable.
Así que nos toco dar media vuelta y volver por otro sendero hacia el pueblo. En la subida pudimos contemplar la gran cantidad de olivos abandonados que antaño se cultivaban en los bancales hechos por el hombre, pero que en la actualidad, al no ser rentable su producción y su difícil acceso provocan este abandono.
Olivo (Olea europaea)
Una vez llegamos al pueblo de Mieza repusimos fuerzas y nos pusimos de camino al Salto de Aldeadávila para ver esa enorme obra de ingeniería.
Presa de Aldeadávila
Vistas desde el mirador de la presa
Y para acabar una foto del servidor (José Ángel) y mí amigo Pablo.
Espero que os haya gustado, seguiremos contándoos nuestras aventuras.
Un saludo para todos nuestros visitantes!.



















